El “texto” como afortunada metáfora
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El “texto” como afortunada metáfora

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Pocos estudiantes, cargados en exceso con sus libros de "texto”, sospecharán que la palabra “texto” significa “tejido” y que lo que hacen con esa expresión es seguir utilizando una antigua metáfora.

La palabra texto procede del latín textus que significa precisamente "tejido", "entramado". Se trata del participio de pasado del verbo “texo, texere” que significa tejer, tramar, entrelazar.

Significa según la Real Academia Española   un “enunciado o conjunto coherente de enunciados orales o escritos” y un “pasaje citado de una obra escrita u oral”.

Pues bien, un tejido es el resultado de la acción de urdir o entrelazar un hilo o filamento de lana u otra fibra para construir una estructura estable y sólida. De manera semejante urdir o entrelazar sonidos constituye “palabras” y urdir o entrelazar palabras en conjuntos coherentes constituye estructuras de significación. En ambos casos se trata de un proceso de  “construcción” a partir de determinados elementos.

Por tanto “texto”  como discurso o enunciado oral o escrito es una metáfora basada, como todas las metáforas, en la relación de semejanza. Lo que ocurre es que en español y en otras lenguas está tan lejano su origen que la metáfora se ha lexicalizado, se ha convertido en nombre con sentido propio independiente de su origen.

Es más, al existir el doblete “tejido”/"texto””, uno ha quedado para referirse  al entrelazado de filamentos y el otro al entrelazado de palabras, es decir,  un texto/tejido parlante.

Es interesante observar cómo la lengua utiliza para crear muchas palabras  este procedimiento de crear una metáfora y luego lexicalizarla o convertirla en un nombre.

Otra cuestión interesante es observar cómo el campo semántico del “tejido” ha sido muy productivo en la historia de las lenguas y culturas occidentales (también en otras sin duda), hasta el punto de que somos incapaces de concebir todo lo referente al texto oral o escrito de otra manera y con otros términos diferentes. Probablemente ello se debe a la importancia que el “tejer” ha tenido en la historia de la humanidad.

La tarea del tejer y el invento del tejido es una de las mayores creaciones del ser humano. En su origen parece ser un trabajo especialmente femenino; así es desde luego en la antigüedad, en la que una de las tareas exclusivas de la mujer es “cardar la lana y tejer vestidos”. Recordemos el famoso epitafio de Claudia, que en su momento comentamos en este blog: http://es.antiquitatem.com/lanam-fecit-epitafio-matrona-romana .

Pero los prejuicios machistas son al menos tan viejos como la propia Antigüedad. Veamos, por ejemplo, lo que dice Lucrecio a propósito del origen del tejer en su De rerum natura (Sobre la naturaleza de las cosas), V, 1354 y ss.

Y la Naturaleza empujó a los hombres a preparar la lana
antes que al género femenino, pues el género de los hombres
aventaja con mucho en destreza y en general es más hábil,
hasta que los esforzados labradores lo consideraron un desdoro
y decidieron dejarlo en las manos de las mujeres
para que los antes tejedores se sometieran también al duro trabajo
y endurecieran sus miembros y sus manos en esta tarea tan dura.

Et facere ante viros lanam natura coegit
quam muliebre genus (nam longe praestat in arte
et sollertius est multo genus omne virile),
agricolae donec vitio vertere severi,
ut muliebribus id manibus concedere vellent
atque ipse partier durum sufferer laborem
atque opere in duro durarent membra manusque.

Hay quien con innecesaria imaginación ha visto en  los nidos de los pájaros el modelo que las mujeres siguieron para construir las cunas de sus hijos. Pero esto supone enfrentar directamente al hombre con la naturaleza como recién llegado y desconocer el larguísimo proceso evolutivo del homo sapiens.

En cualquier caso, como decía, el campo semántico del “tejido” ha sido muy productivo a la hora de definir y nombrar conceptos, muchos de ellos referidos al campo de la propia expresión lingüística oral o escrita.

El uso  de “texto” en el sentido metafórico expresado es muy antiguo. Esa antigüedad ya nos la hace sospechar la palabra griega “rapsoda” (de  ῥαψωδός; de ῥάπτειν, coser, zurcir, arreglar, urdir, componer, tramar, y ᾠδή, canto) que el Diccionario de la RAE define como “Recitador ambulante que en la Grecia antigua cantaba poemas homéricos u otras poesías épicas” y que los diccionarios de griego definen como zurcidor o ajustador de cantos épicos, recitador...”

El primer texto griego escrito que tenemos en el que aparece  la palabra “texto” con este sentido es el poema atribuido a Simias de Rodas (s.III a.C.) titulado “Huevo”, que es uno de los curiosos  “tecnopaignía” o poemas visuales o caligrama, referenciado en Antología Palatina, XV, 27; en el verso 3 utiliza el término ἄτριον,  atrion, estructura. Aunque en realidad es más frecuente en otros autores griegos el término ὕφος , hýphos, de ὑφάὠ, hyfáo, tejer, urdir, tramar.    

Luego Dioniso de Halicarnaso (siglo I antes y después de Cristo) se refiere a ello   en su obra   De compositione verborum, 23,3:

Desde este punto de vista, el estilo se asemeja a las telas finamente tejidas, o dibujos en los que las luces se funden insensiblemente hacia las sombras.

ἔοικέ τε κατὰ μέρος εὐητρίοις ὕφεσιν ἢ γραφαῖς συνεφθαρμένα τὰ φωτεινὰ τοῖς σκιεροῖς ἐχούσαις.

Otro ejemplo es el uso que de texto hace Longino, en su obra “De lo sublime” 1,4:

Además, la soltura en la invención y el orden y organización de la materia vemos que no sale a la luz en un solo lugar o dos, sino, con esfuerzo,  en el tejido (texto) (ὕφους) entero del discurso, y, en cambio, lo sublime , expresado en el momento oportuno en cualquier lugar, traspasa, a modo de un relámpago, todo el contenido y deja al descubierto al instante la entera fuerza del orador. (Traducción de Manuel PérezLópez paa Editorial Dykinson)

El ejemplo en latín  más interesante es sin duda el que hace Quintiliano precisamente en su obra Institutiones Oratoriae, IX, 4,13

Pues si hay cierta fuerza oculta en la música y en los ritmos, en el discurso es mucho más fuerte, y así como es importante para el sentido con qué palabras se expresa, lo mismo importa con qué composición se han de unir en el texto y se han de cerrar al final.

Quod si numeris ac modis inest quaedam tacita vis, in oratione ea vehementissima, quantumque interest sensus idem quibus verbis efferatur, tantum verba eadem qua compositione vel in textu iungantur vel in fine cludantur.

Y poco después IX, 4,17::

Tal vez no hayan seguido el mismo estilo que Demóstenes o Platón, aunque estos mismos fueron entre sí muy distintos. Pues no debía corromperse en Lisias aquel entramado de expresión suave y liso con otros versos más ampulosos, porque hubiese perdido la gracia, que en él es lo más importante, de su colorido simple y nada afectado y también hubiese perdido la credibilidad.

Genus fortasse sint secuti non idem quod Demosthenes aut Plato, quamquam et hi ipsi inter se dissimiles fuerunt. Nam neque illud in Lysia dicendi textum tenue atque rasum laetioribus numeris corrumpendum erat: perdidisset enim gratiam, quae in eo maxima est, simplicis atque inadfectati coloris, perdidisset fidem quoque.

Cito también algunos pasajes de Amiano Marcelino en sus Historiae, 15,7,6:

Durante la administración de Leoncio, un sacerdote de la religión Cristiana, Liberio, fue llevado por orden de Constantino ante el consejo como objetor a las órdenes del emperador y de muchos de sus jefes en un asunto que comentaré con un breve texto (en pocas palabras, brevemente)

Hoc administrante Leontio Liberius Christianae legis antistes a Constantio ad comitatum mitti praeceptus est tamquam imperatoriis iussis et plurimorum sui consortium decretis obsistens in re, quam brevi textu percurram.

15,8,1 Estas cosas ocurrían en Roma, como pone de manifiesto el texto anterior.

Et haec quidem Romae, ut ostendit textus superior, agebantur.

27,12,11 Conocido el curso de los acontecimientos, Sapor, enfurecido más allá de lo humano, reunidas mayores tropas, devastaba Armenia con un abierto pillaje.

Hoc conperto textu gestorum Sapor ultra hominem efferatus, concitis maioribus copiis Armenias aperta praedatione vastabat.

A partir de ahí el uso de “textus” en las diversas lenguas europeas acabó lexicalizado hasta la situación actual. Existe en español como texto, en francés texte, en  italiano testo, en inglés text, en alemán text.

Pero esto ya pasó hace muchísimos siglos con la palabra latina “nihil , que significa “nada”,  y que también es una metáfora relacionada con el mundo del “tejer”, porque procede de  ne-hilum ; ni un hilo, nada. (Otro día comentaré algo tan interesante como la negación, que no es sino la destrucción de la realidad: rem natam;nada, res, rien, ninguno,  nobody, nothing, rien, niente, nessuno…)

Como decía el campo semántico de tejido ha tenido enorme éxito lingüístico no sólo para generar significados referidos al propio lenguaje oral o escrito sino a otros sectores de la creatividad humana.
Y sigue teniendo una gran fuerza creativa el tejer, el texto, a pesar de que ya las mujeres no tejen, el tejido no es una actividad doméstica, apenas un entretenimiento residual al menos en el mundo desarrollado.

Sin ánimo de ser exhaustivo, citaré numerosos ejemplos de términos provenientes del mundo del quehacer textil aplicados metafóricamente al discurso oral o escrito o a otros aspectos de la vida. Me apoyaré fundamentalmente en el Diccionario de la Real Academia Española.

Texto, que es el que ha dado origen al artículo.

Compuesto suyo es pretexto, (del lat. praetextus), motivo o causa simulada o aparente que se alega para hacer algo o para excusarse de no haberlo ejecutado.

También modernamente en relación con el mundo digital se ha acuñado el término hipertexto (de hiper, sobre,más  y texto) , texto que contiene elementos a partir de los cuales se puede acceder a otra información, es un más-texto o super-texto..

Trama y tramar: Cuando se  tejía, la trama, la urdimbre (conjunto de hilos colocados en paralelo y a lo largo en el telar para pasar por ellos la trama y formar un tejido) o la lanzadera eran realidades bien conocidas. La palabra trama  en la obra textil designa el armazón fijo o base de hilos en la que se entrelaza la urdimbre. En el discurso o texto oral o escrito la “trama” es la estructura del relato sobre la que se urden los detalles. Tramar también puede significar preparar un plan, una intriga con cautela, como urdir.

Urdir: (del lat. ordīri).  Preparar los hilos en la urdidera para pasarlos al telar./ Maquinar y disponer cautelosamente algo contra alguien, o para la consecución de algún designio.

Hilo: (Del lat. filum).  Hebra larga y delgada de una materia textil / Continuación o serie del discurso.

Hilo de la vida, la vida pende de un hilo,  hilo de la muerte, hilo argumental,  al hilo de…, coger el hilo, perder el hilo, retomar el hilo,  seguir el hilo,  tirar del hilo, por el hilo se saca el ovillo, cortar el hilo (del discurso), no hila (desvaría), manejar los hilos, no da puntada sin hilo, al filo (hilo) de…, mantener el hilo,  pender de un hilo

Retahíla: (De recta e hila). Serie de muchas cosas que están, suceden o se mencionan por su orden. Es decir, un hilo recto, o una fila o hilada,  o una serie de objetos o de expresiones

Hilar: Reducir a hilo el lino, cáñamo, lana, seda, algodón / Discurrir, trazar o inferir de otras; hilar fino.
Dímelo hilando

Hilvanar:  Unir con hilvanes lo que se ha de coser después / Dicho de una persona que habla o escribe: Enlazar o coordinar ideas, frases o palabras,  a veces con precipitación.

Enmarañar: Enredar, revolver algo/ Confundir, enredar un asunto haciendo más difícil. Curiosamente relacionado con la tela de la araña.

Devanar: (del lat. depanāre, de panus, ovillo).  Ir dando vueltas sucesivas a un hilo, alrededor de un eje, carrete, etc.etc./  desenvolver la trama de un asunto.

Devanar la madeja, devanarse los sesos (intentar hacer memoria)

Desenvolver: Extender lo enrollado./  Descifrar, descubrir o aclarar algo que estaba oscuro o enredado.

Cabo:  (del lat. caput, cabeza). Cada uno de los extremos de las cosas;  Extremo o parte pequeña que queda de algo. Cabo de hilo, de vela./  En algunos oficios, hilo o hebra.

Tirar del cabo…, de cabo a rabo, atar cabos, dejar cabos sueltos

Explicar: (Del lat. explicāre y este a su vez de ex y plicare= desenvolver, extender,desplegar).  Declarar, manifestar, dar a conocer lo que alguien piensa.  Declarar o exponer cualquier materia, doctrina o texto difícil, con palabras muy claras para hacerlos más perceptibles.  Enseñar en la cátedra.  Justificar, exculpar palabras o acciones, declarando que no hubo en ellas intención de agravio. Dar a conocer la causa o motivo de algo.

Rollo:  (del lat. rotŭlus, cilindro). Materia que toma forma cilíndrica por rodar o dar vueltas./ Porción de tejido, papel, etc., que se tiene enrollada en forma cilíndrica/ Persona o cosa que resulta aburrida, pesada o fastidiosa./ Papiro u otro material laminado que, enrollado, constituía el libro en la Antigüedad.

desarrollar, enrrollarse, vaya rollo

Enrollar:  Prender con red.; Tender las redes o armarlas para cazar./ Enlazar, entretejer, enmarañar algo con otra cosa./  Meter discordia o cizaña.; Entretener, hacer perder el tiempo.

Liar: . (Del lat. ligāre).  Atar y asegurar los fardos y cargas con lías./ Engañar a alguien, envolverlo en un compromiso,  frecuentemente con palabras.

Enredo:. Complicación y maraña que resulta de trabarse entre sí desordenadamente los hilos u otras cosas flexibles; Engaño, mentira que ocasiona disturbios, disensiones y pleitos; Complicación difícil de salvar o remediar en algún suceso o lance de la vida./  Confusión de ideas, falta de claridad en ellas/En los poemas épico y dramático y en la novela, conjunto de los sucesos, enlazados unos con otros, que preceden a la catástrofe o al desenlace.

Tela: (Del lat. tela). Obra hecha de muchos hilos, que, entrecruzados alternativa y regularmente en toda su longitud, forman como una lámina. Se usa especialmente hablando de la obra tejida en el telar./ Enredo, maraña o embuste./  Asunto o materia.

Tienen mucha tela que cortar; Ya tienen tela para un buen rato./ dinero/ mucho

Bordar: (Quizá del germano. *brŭzdan, influido  por borde1).  Adornar con bordaduras una tela u otra materia. Bordar un mantel. /y también bordar un discurso.

bordar el discurso

Hebra: (Del lat. fibra).  Porción de hilo, estambre, seda u otra materia hilada, que para coser algo suele meterse por el ojo de una aguja./ Hilo del discurso,

pega la hebra

Alfiler, (Del ant. alfilel, este del ár. hisp. alẖilál, y este del ár. clás. ẖilāl), clavo metálico muy fino.

lo lleva todo con alfileres, tener la lengua afilada

Nudo: (del lat. nudus, por nodus). Lazo que se estrecha y cierra de modo que con dificultad se pueda soltar por sí solo, y que cuanto más se tira de cualquiera de los dos cabos, más se aprieta./ En los árboles y plantas, parte del tronco por la cual salen las ramas, y en estas, parte por donde arrojan los vástagos. Tiene por lo regular forma redondeada./ En diversos géneros literarios, enlace o trabazón de los sucesos que preceden al desenlace.

Se hace un nudo,

Desenlazar: Desatar los lazos, desasir y soltar lo que está atado con ellos./  Resolver la trama de una obra dramática, narrativa o cinematográfica, hasta llegar a su final.

El resumen o colofón de todo lo relatado se puede sintetizar en la frase “Trama, nudo y desenlace”, tres términos del mundo textil con los que explicamos la estructura o esqueleto de una novela, de una obra literaria.

Desde otro punto de vista, el tejer y el destejer ha generado importantes mitos y leyendas desde la Antigüedad, la más conocida la de Penélope, pero también Ariadna, Filomela, las Parcas.

Ariadna proporcionó a Teseo, del que se enamoró locamente,  el ovillo de hilo que estaba tejiendo con el que pudo salir del Laberinto de Creta después de haber acabado con el Minotauro. Huyó con Teseo de su propia patria, pero fue abandonada por éste.

El mito de Filomela nos lo cuenta Ovidio en Metamorfosis, 6, 424 y ss.: En una visita que Filomela hace a su hermana, es violada por su cuñado Tereo, que le corta la lengua para que no pueda contar el crimen. Filomela teje el hecho en un tapiz. Enterada su hermana Procne, preparan una terrible venganza: matan al hijo de Tereo, lo cocinan y se lo sirven a su padre. Los dioses misericordiosos convierten a Procne en golondrina y a Filomela en ruiseñor para que puedan escapar de la ira de Tereo.

Penélope es la esposa de Odiseo Ulises cuyo regreso espera fielmente. Entretiene a sus pretendientes tejiendo por el día y destejiendo por la noche un tapiz, porque se comprometió a aceptar a uno de los pretendientes cuando la obra estuviera finalizada.

Las Parcas o Moiras son las diosas del destino de los hombres. Hesiodo les llama las “hilanderas del destino” que tejen con sus ruecas y husos. Cloto maneja la rueca, Láquesis gira el huso con el hilo, Átropos corta con sus tijeras el hilo cuando le place.

De las Parcas dice Catulo  en su poema número 64 v. 310:

Sus manos cumplían su tarea eterna como un rito

Aeternumque manus carpebant rite laborem

Y poco después, a partir del verso 327 repite hasta doce veces:

Girad, husos, girad arrastrando los hilos (del destino)

Currite ducentes subtegmina, currite, fusi
 

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