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NIHIL NOVUM SUB SOLE

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Un puente de Italia a Grecia

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Hoy existen puentes grandiosos que nos llenan de asombro por su longitud: el Akashi-Kaikyo de 1991 mts. en Japón; o el Great Belt East de 1624mts. en Dinamarca, o el Runyang de 1490 mts. en China. Son los mayores puentes atirantados del mundo. En la Antigüedad los romanos fueron grandes constructores de puentes.

Toda gran ciudad está bañada por un gran río atravesado por numerosos puentes como expresión de su poderío. Roma es un ejemplo de ello. Su  río, esencial en su historia, es el Tíber. Debió ser muy importante el primer puente, el Pons Sublicius, de la época del rey Anco Marcio,  construido completamente de madera con instrumentos de madera, porque un tabú impedía el contacto con instrumentos de metal.

Tan importante debía ser y tan necesaria la ayuda de los dioses que a la máxima autoridad religiosa romana se le llama “pontifex maximus” (el hacedor del puente) según la tradicional explicación del término que nos da Varrón, quien también sugiere otra: de posse y facere (el que puede hacer..); hay quien explica que el nombre le viene por ser puente de comunicación entre los dioses del cielo y los mortales. Por cierto que este título lo sigue ostentando el “papa” de la Iglesia Católica de manera oficial, porque así lo asumieron al desaparecer la religión pagana e imponerse la cristiana como oficial. La desaparición, como se ve, no fue completa ni radical.

En  Roma los puentes eran muy numerosos: el Puente Emilio, hoy roto; el Fabricio y el Cestio en la Isla Tiberina (pequeña isla en mitad del río); el Puente de Agripa, el Puente de Calígula, el de Nerón, el Puente Triunfal, el famoso Puente Elio o de Adriano conocido hoy como Ponte Sant’Angelo, el no menos famoso Puente Milvio en el que tuvo lugar el enfrentamiento entre  Majencio y Constantino cuando tuvo la visión de la Cruz con la frase “in hoc signo vinces” (con esta enseña vencerás), etc.

Además los puentes romanos, desafiando el paso del tiempo, están diseminados por todas las vías del Imperio Romano que conducían a Roma, a la urbe, a la ciudad por antonomasia. No son tan largos como los modernos reseñados, pero de momento han durado mucho más tiempo,

Pues bien, en la Antigüedad hubo un proyecto, una idea mejor, porque no llegó a proyecto, de unir el sur de Italia con el norte de Grecia con un puente grandioso. Nos lo cuenta Plinio el Viejo en su enciclopedia Naturalis Historia, III,(XI) 100 y ss. al describir Italia:

Desde Tarento, en el interior, se encuentran las ciudades de Varia (actual Oria), llamada apellidada “de Apulia”, de Mesapia (Mesagna) y de Aletio (Santa Maria dell' Alizza) . En la costa en cambio están Senum, Calípolis (Gallipoli) a  sententa y cinco mil pasos de Tarento, que ahora es Anxa. Luego,  a treinta y tres mil pasos está el promontorio llamado Acra Iapigia (Capo di Santa Maria di Leuca), el punto en el que Italia se adentra más en el mar. Desde él  están las ciudades de Basta (Vaste) e Hydrunto (Otranto), a diez y nueve mil pasos, en el punto de separación de los mares Adriático y Jónico; desde aquí se da el paso más breve a Grecia; en frente está la ciudad de Apolloniato (Apolloniates)( Pallina or Pollona) y aquí el estrecho no tiene más de cincuenta mil pasos.  Pirro, rey de Epiro, fue el primero que pensó cubrir este espacio a pie con unos puentes  y después de él Marco Varrón, cuando comandaba la flota de Pompeyo en la guerra  contra los piratas. A los dos se lo  impidieron  otras preocupaciones."

Oppida per continentem a Tarento Uria, cui cognomen ob Apulam Messapiae , Aletium, in ora vero Senum, Callipolis, quae nunc est Anxa, LXXV a Tarento. inde XXXIII promunturium quod Acran Iapygiam vocant, quo longissime in maria excurrit Italia. ab eo Basta oppidum et Hydruntum decem ac novem milia passuum, ad discrimen Ionii et Hadriatici maris, qua in Graeciam brevissimus transitus, ex adverso Apolloniatum oppidi latitudine intercurrentis freti L non amplius. hoc intervallum pedestri continuare transitu pontibus iactis primum Pyrrus Epiri rex cogitavit, post eum M. Varro, cum classibus Pompei piratico bello praeesset; utrumque aliae inpedivere curae

Hydrunte es Otranto en la Magna Grecia, en Italia; Apollonia está en la Iliria antigua. Desde estas ciudades se pasaba a Grecia y viceversa y también a Dyrrachium más al norte.  Nos dice por ejemplo Cicerón en su  libro XVI de las cartas, (Ad famiiares) Epistola 9 ad Tironem;

El día décimo quinto antes de las kalendas (día 16) continuamos ciento veinte estadios hasta Casiopea, al puerto de Corcira. Allí estuvimos retenidos por  los vientos hasta el día noveno antes de las kalendas (el día 22). Muchos de los que impacientemente se marcharon en este intervalo sufrieron naufragios. Nosotros, ese día, después de cenar, soltamos amarras. Desde allí, con un suavísimo viento del sur y un cielo sereno con esa noche y el día siguiente llegamos animadísimos a Italia, a Hydrunte (Otranto)y con el mismo viento, al día siguiente, era el día séptimo antes de las kalendas de diciembre (24 de noviembre), a la cuarta hora (10:00 h) llegamos a Brundisium, y justamente al mismo tiempo que nosotros entraba en la ciudad Terencia, (esposa de Cicerón), que tantísimo te aprecia.

A. d. xv K. in portum Corcyraeorum ad Cassiopen stadia cxx processimus. ibi retenti ventis sumus usque ad a. d. viiii K. interea, qui cupide profecti sunt, multi naufragia fecerunt. [2] nos eo die cenati solvimus ; inde austro lenissimo caelo sereno nocte illa et die postero in Italiam ad Hydruntem ludibundi pervenimus eodemque vento postridie (id erat a. d. vii K. Dec.) hora iiii Brundisium venimus, eodemque tempore simul nobiscum in oppidum introiit Terentia, quae te facit plurimi.

Nota: Este Tirón es el famoso esclavo de Cicerón, luego manumitido, que le servía como secretario particular, anotando y revisando los discursos del orador con las llamadas notae tironianae, notas tironianas, especie de escritura taquigráfica usada por los monjes hasta la Edad Media. A veces se le llama el “padre de la taquigrafía”. Fue también editor de las obras de Cicerón.

Durante algún tiempo Apolonia fue dominio de Pirro, rey de Epiro, (más famoso por su victoria en la forma, derrota en el fondo). Pirro no sólo fue un rey que tuvo en jaque a la poderosa Roma durante mucho tiempo, sino que tuvo ideas y sueños geniales como este de trazar un puente desde las costas de Italia a las de Grecia.

Idea que recogió luego Varrón, cuando comandaba la flota de Pompeyo contra los piratas del Adriático. Amigo de Cicerón, escribió muchas obras de los temas más variados, aunque sólo se conserva completa su  De rerum rusticarum (Sobre las cosas del campo), incompleta  De lingua latina y fragmentos de algunas restantes.

A ambos, según Plinio, les impidió realizar el sueño la guerra. La verdad es que la guerra ha consumido y consume innumerable tiempo y recursos que deberían dedicarse a otras tareas, por ejemplo construir puentes. Incluso la guerra va más allá, en su afán destructivo lo primero que suele destruir en el asedio u ocupación de un territorio son precisamente los puentes.

Por lo demás hubo en la Antigüedad proyectos grandiosos  similares, tales como un puente que uniera Sicilia con Calabria. Con este puente soñaron los romanos (aunque fuera un puente de barcos), luego Carlomagno y los Normandos en el siglo XI  y Roger II en el XII y permanentemente hasta el día de hoy en que se sigue soñando. Ahora el inconveniente parece ser la oposición de los grupos de presión del entorno (léase mafia).

A los romanos sin duda les sobraban guerras y les faltaban recursos técnicos. Hoy existen los recursos, pero a lo que parece faltar es la decisión o valentía política para llevar a cabo esta empresa milenaria.
 

   
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