Intelectuales frente al poder (II)

Los poderosos, detentadores de la fuerza y la violencia, generalmente han desconfiado de los pensadores, aunque se ven obligados a vivir con ellos. El tema del encuentro conflictivo del rey y el sabio es un tópico mundial. Véase http://es.antiquitatem.com/diogenes-alejandro-intelectual-politico. Platón imaginó una República en la que los gobernantes fueran los filósofos, los sabios, los intelectuales, constituidos en casta con una especial educación. El intento de Platón por hacer realidad su teoría en Sicilia con Dioniso el Viejo y luego con su hijo fue un completo fracaso. Probablemente el rey no puede convertirse en filósofo, porque se plantearía su propia condición de rey, ni el filósofo pueda ser rey, porque en el ejercicio del poder dejaría de ser filósofo. En consecuencia parece que están condenados a coexistir.

No se debe maltratar a los anímales

El respeto a los animales y a la naturaleza en general es una preocupación muy moderna. No son abundantes los textos antiguos que supongan una reflexión explicita sobre la necesidad de respetar el “medio ambiente”, entre otras razones porque la capacidad de destruirlo o modificarlo era mucho menor y esto probablemente hacía innecesaria esa reflexión.

¿Por qué condenaron a Sócrates a la muerte?

La pregunta ha sido muchas veces formulada. Platón en su “Apología o Defensa de Sócrates” y en algunos diálogos y Jenofonte en su “Defensa de Sócrates”, nos dan información suficiente de cómo se fue generando el ambiente negativo para condenar al más sabio y justo de los hombres por la denuncia aparentemente inconsistente de tres compatriotas mediocres y envidiosos.
Y es justamente esta insuficiencia e injusticia la que mantiene siempre vivo el interés por comprender la contradicción de que la primera democracia de la Historia condenara injustamente al más sabio y justo de los hombres, que acepta con entereza la pena de muerte.Ahora bien, como norma general, no puede interpretarse el pasado con los valores sociales del momento actual.

Las deudas de los griegos

Hay muchos ciudadanos europeos que se escandalizan ante la pretensión del gobierno y de los propios ciudadanos griegos de que les sea aplicada una “quita” a la enorme deuda contraída en los años precedentes. Hay también otros ciudadanos que analizan el origen de esa deuda, que en buena medida consideran abusiva y se muestran más comprensivos.
La situación actual no es en absoluto comparable con la antigua, pero voy a ofrecer dos series de textos, unos referidos a Solón, que hizo frente con modificaciones legales a la situación insostenible de muchos ciudadanos atenienses allá por el siglo VI a.C., endeudados hasta la esclavitud, y otros textos que desvelan la actitud particular de un individuo, también acogotado por las deudas particulares, que refleja por ejemplo Aristófanes en su comedia Las Nubes.

«Ubi bene, ibi patria». Tu patria está en donde te encuentras a gusto

Son muy numerosos los textos clásicos en los que se exalta el patriotismo de los ciudadanos, tanto en Grecia, en donde se sentían muy superiores al resto del mundo, al que llaman “bárbaro” porque no hablan griego sino que balbucean, como en Roma, en donde se sabían también los dominadores del mundo.

El hombre es un animal político (Zóon politikón, ζῷον πoλιτικόν)

Hemos de ser políticamente correctos. ¿Pero qué quiere decir esta frase tan “manida” en estos tiempos? Se refiere sin duda a la actitud evidentemente hipócrita con la que las personas, especialmente las que desempeñan alguna función “política”, deben comportarse ante los ciudadanos, expresando tan sólo lo que sus oyentes quieren oír o al menos lo que no excite su oposición.

¿He representado bien la farsa de mi vida? Muerte y testamento de Augusto

El 19 de agosto del año 14 después de Cristo, hacia las cuatro de la tarde, moría el emperador César Augusto. Han pasado dos mil años desde entonces. César Augusto tuvo un reinado largo y tuvo una muerte tranquila, sin sobresaltos, a diferencia de un buen número de sus sucesores que tuvieron una muerte violenta.

y tuvo una muerte tranquila, sin sobresaltos, a diferencia de un buen número de sus sucesores

que tuvieron una muerte violenta.

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