Urbi et orbi: la ciudad dueña de un Imperio (I)

Esta expresión latina “urbi et orbi”, que significa “para la ciudad (Roma) y para el mundo”, se aplica hoy en día en sentido literal exclusivamente a las bendiciones que el obispo de Roma, es decir, el Papa, imparte para todos los fieles católicos del mundo concediéndoles indulgencia plenaria y remisión de los pecados. En sentido más amplio se utiliza para referirnos a cualquier tipo de mensaje dirigido de manera general a todos los habitantes de la tierra.

Los que…/ las que.. (Qui…Quae..)

Es una cuestión bien evidente y establecida que la mujer en general en el mundo antiguo, en Grecia y en Roma, apenas si juega papel alguno público , social y políticamente, permaneciendo en gran medida invisible, incluso en estancias diferentes dento de la propia casa; así llamamos “gineceo”, γυναικεῖον, a las habitaciones de la casa de uso exclusivo de las mujeres; el “andrón”, Ἀνδρῶν, es la parte de la casa reservada a los hombres.

Los ciudadanos de Capua fueron consultados

Como es bien sabido, los Atenienses inventaron allá por el siglo V a.C. la democracia o sistema político en el que los ciudadanos, el pueblo , el “demos”, elegían a sus gobernantes. Este hecho grandioso cuyo desarrollo más avanzado sólo existe en unos pocos países occidentales actuales, no nos permite desconocer la gran limitación de aquella democracia original: sólo los ciudadanos, una minoría en el conjunto de habitantes de Atenas, tenían esos derechos; ni las mujeres, ni los esclavos, ni los extranjeros podían votar.
Tampoco debemos ignorar la facilidad con la que el pueblo fue “manipulado”, impresionado, para tomar acuerdos perjudiciales incluso contra la propia democracia, cuando surgen los “demagogos” que incluso imponen a “tiranos”.

Unos contratistas romanos de servicios públicos defraudadores

En la antigua Roma, ya desde época Republicana, se arrendaba a particulares la explotación de los terrenos y recursos del Estado, que eran todos los conquistados por sus legiones, e incluso se constituyeron fuertes sociedades de inversores para ello. Esto generó un espacio de actividad en el que era fácil confundir lo privado con lo público y produjo algunos episodios de corrupción que en alguna medida recuerdan a hechos actuales.

A las puertas del Imperio Romano/ A las puertas de Europa

La Historia no se repite pero a veces ocurren hechos en momentos diferentes que tienen alguna semejanza. Por eso llamamos a la Historia Magistra vitae. Véase artículo http://es.antiquitatem.com/cervantes-dia-mundial-del-libro. En estos tiempos actuales aparecen de vez en cuando comparaciones entre la caída del Imperio Romano y los momentos actuales de tensiones entre el Oriente y el Occidente. Más en concreto se aprecian similitudes entre los acontecimientos del año 378 que acaban con la derrota de los romanos en Adrianópolis, actual ciudad de Edirne en la Turquía actual junto a las fronteras actuales de Grecia y Bulgaria, y la muerte del emperador Valente en la batalla, y las guerras de Iraq y Siria, que mueven de un sitio para otro a millones de desplazados fugitivos.

Corona de laurel

Las hojas de laurel coronan a los mejores poetas y también a los más aguerridos soldados. Es verdad que “las armas y las letras” con alguna frecuencia van unidas, pero no deja de ser curioso que el mismo elemento decorativo y simbólico que premia a la inteligencia y el arte sirva también de reconocimiento al valor y arrojo militar. El laurel tiene además otros valores que conviene conocer, pero ¿por qué?

Homo homini lupus (el hombre es un lobo para el hombre) / Homo homini deus (el hombre es un dios para el hombre)

Generalmente la frase “homo homini lupus” se atribuye al pensador inglés Thomas Hobbes ( 1588 – 1679), autor entre otras muchas obras del Leviatán, obra esencial en el desarrollo de la filosofía política en la Edad Moderna y del pensamiento liberal, pero él nunca se adjudicó la autoría.

Demetrio el Cínico y su relación con los emperadores Calígula, Claudio, Nerón, Vespasiano, Tito y ¿Domiciano? (Intelectuales frente al poder IV)

Uno de los muchos intelectuales que sufrió las iras del poder fue Demetrio de Corinto (ca.7/10 d.C. –ca.90), prestigioso intelectual y filósofo cínico griego que vivió una larga vida de 80 años en época imperial romana llena de sinsabores. De él se conservan muchas ideas citadas por numerosos autores y tuvo una notable influencia en muchos romanos, como Séneca.

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