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1001 hechos, dichos, curiosidades y anécdotas del mundo antiguo

Las fiestas Saturnales romanas y la Navidad

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La palabra “Navidad”, con la que designamos la fiesta del nacimiento de Jesús, deriva de la latina “nativitatem” que significa precisamente “nacimiento”

En los primeros siglos del Cristianismo, el nacimiento de Jesús y su bautismo se celebró el día seis de Enero, día de la Epifanía (del griego επιφάνεια que significa: "manifestación, aparición" y todavía se sigue celebrando en esa fecha en oriente en la iglesia ortodoxa. En Occidente el día seis de enero celebramos la curiosa fiesta de los “reyes magos”, que según el evangelio de San Mateo acudieron a ofrecer sus regalos al niño Jesús recién nacido en Judea. En recuerdo e imitación de ello se regalan juguetes a los niños en algunos países como España.

La primera referencia escrita a la Epifanía como fiesta cristiana aparece en el año 361 en Arriano Marcelino, XXI, 2,5,:

Y con el fin de ocultar entretanto estas cosas (que había renunciado al cristianismo),  el día de la fiesta, que los cristianos celebran en el mes de enero y  llaman  la Epifanía , fue a la iglesia de ellos, y se marchó después de ofrecer solemnemente una oración a su deidad.

En su versión latina:

Et ut haec interim celarentur, feriarum die, quem celebrantes mense Ianuario Christiani Epiphania dictitant, progressus in eorum ecclesiam, sollemniter numine orato discessit.

Epifanio de Salamina concreta que el nacimiento de Cristo fue el día 6 de Enero en Panarion, LI, 27, 4:

la Epifanía del Señor, el 5 de enero, en la madrugada del 6 de enero y el undécimo del mes egipcio Tybi

Por otra parte, el nacimiento del dios Mitra, el dios solar persa, se celebraba el día 25 de Diciembre, día del solsticio de invierno porque en ese día el sol comienza a aparecer antes, es decir, nace de nuevo dando lugar a un nuevo año solar.

La palabra “solsticio” deriva de la latina solstitĭum,   solis statum (stare o sistere, pararse, detenerse) , por la aparente quietud o movimiento lento del sol al llegar a los trópicos. Hasta ese momento  el día o espacio de luz ha ido decreciendo pero a partir de ese momento el día crece y crece como un recién nacido.

El Mitraísmo fue una religión muy extendida en todo el Imperio por las legiones romanas y como religión de salvación fue claramente competidora con el Cristianismo. Como en tantas otras ocasiones,  se cristianizó la fecha trasladando la celebración  del nacimiento de Jesús a la fecha del nacimiento de Mitra.

En muchas culturas el nacimiento del nuevo año va asociado al nacimiento de un niño divino, al nacimiento de un dios solar.

Por otra parte, el calendario romano,   fijaba las fechas de las numerosas festividades religiosas de los habitantes del Lacio  en honor de sus dioses. En diciembre se celebraban varias que  tienen su reflejo en el calendario actual precisamente en nuestra fiesta de la Navidad.

En realidad, durante el Imperio se celebraban en diciembre tres fiestas que coincidían en algunos de los siete días en que se celebran: las Saturnalia, las Opalia y las Sigillaria.

Las “sigillaria” se llaman así de sigilla, u  oscilla, pequeñas figuras de cerámica. Para esta fiesta  se montaban puestos comerciales a manera de mercadillo con figuras de cerámica que se regalaban a los niños como juguetes. Estas pequeñas imágenes de barro son el recuerdo de rituales antiquísimos de sacrificio en los que la víctima era sustituida por la figurilla de barro.

En estas fiestas romanas encontramos, pues, elementos de nuestras actuales Navidades y Carnavales.

A finales del mes de diciembre se celebraban sobretodo las “Saturnalia”, la fiesta de Saturno, dios al que atribuían la introducción de la agricultura y de la vida civilizada. Saturno es uno de los viejos dioses del Lacio y su culto y fiesta parece haber decaído y renacido en varias ocasiones a lo largo de la historia latina.

En tiempos de Augusto se celebraba la fiesta durante tres días,  el 17, 18 y 19 de diciembre. Alguien, no sabemos quién, añadió un cuarto, luego Calígula añadió un quinto al que llamó Iuvenalis (de la juventud), que más tarde confirmó Claudio.

Suetonio, Caligula, XVII:

En el segundo (consulado)  distribuyó a los hombres vestidos de ciudad, a las mujeres y a los niños cintas rojas y teñidas de púrpura, y para prolongar para siempre la alegría pública, añadió un día a las fiestas Saturnales y lo llamó “día de la juventud”.

posteriore epulo forensia insuper uiris, feminis ac pueris fascias purpurae ac conchylii distribuit. et ut laetitiam publicam in perpetuum quoque augeret, adiecit diem Saturnalibus appellauitque Iuuenalem.

En algunos textos se habla hasta de siete días; por ejemplo Marcial, en uno de los epigramas, el 72, del libro XIV, que dedica íntegramente a los regalos que se hacían en el banquete de las fiestas y que por eso llama Apophoreta,que  significa “regalo para llevar”  (del griego ἀπό  apo- de, desde y φορεῖν, llevar),nos dice:

Salchicha   

Esta salchicha que  te llega a ti en la mitad del tiempo de la bruma (invierno), me había  llegado a mí antes de los siete días de Saturno.

Botulus

Qui venit botulus mediae tibi tempore brumae,
Saturni septem venerat ante dies.

Macrobio es un gramático latino que vivió a caballo entre los siglos IV y V de Cristo. Su obra más importante es precisamente las Saturnalia (Saturnales), en la que se celebra un banquete literario en el marco de las Saturnalias en la que varios senadores dialogan sobre varios temas históricos, mitológicos, antigüedades, gramática y sobre todo sobre Virgilio. El primer libro está dedicado a investigar el origen de las Saturnales precisamente. 

Al finalizar el año, una vez que acaban las tareas agrícolas y se esperaba para la sementera del siguiente (Según Varrón, Saturno deriva de satur y este de sero,  que  significa sembrar), celebraban una especie de fiesta de la cosecha, de alegría incontenible y de relajación de las rígidas costumbres sociales. Durante estas fiestas se paralizaban los negocios, los escolares tenían vacaciones, los tribunales de justicia no funcionaban y no se podía castigar a los malhechores. Es especialmente interesante y curiosa la inversión del orden social que se establece entre los esclavos y el señor y que recuerda la mítica Edad de Oro en la que todo era abundancia, igualdad y armonía.

En ese día los esclavos se dirigían a sus señores con toda libertad de expresión y participaban en un banquete vestidos como sus señores, que les servían en la mesa.  Vestían también  el pileus,un gorro de fieltro rojo que  se ponían los libertos como símbolo de la libertad. El pileus es pues el símbolo de la libertad general de estos días.

(Nota: Probablemente el gorro frigio de los participantes en la Revolución Francesa,  tiene su origen en este píleo romano, que usan los esclavos durante las Saturnales).

Así lo reflejan, entre numerosos textos, estos de Marcial y Horacio:

Marcial, XI,6:

A Roma
Me permites, Roma, cubierta con el pileo, que juegue con versos poco serios en estos  días amables del viejo de la hoz ( Saturno),  en los que impera como rey el cubilete del juego; te has sonreído; luego  me lo permites y no me lo prohíbes.

…..
Unctis falciferi senis diebus,
Regnator quibus imperat fritillus,
Versu ludere non laborioso
Permittis, puto, pilleata Roma.
Risisti; licet ergo, non vetamur.

Hor. Sat. II, 7,5;

Davo:           Hace un rato  que te escucho, y  aunque esclavo deseo
                     decirte algunas cosas, pero tengo miedo.
Horacio.:     ¿Eres Davo?
Davo:           Así es. Davo, el esclavo
                     amigo de su señor y honrado
                      lo que es bastante
                      Esto es, que lo consideres vital.
Horacio:      Venga, usa  de la libertad de diciembre
                      como lo quisieron así nuestros antepasados.
                      Habla.

Iamdudum ausculto, et cupiens tibi dicere servus
pauca, reformido. 'Davusne?' Ita. Davus, amicum
mancipium domino, et frugi, quod sit satis ; hoc est,
ut vitale putes. ' Age, libertate Decembri,
quando ita majores voluerunt, utere : narra.'

Los siguiente epigramas de Marcial recogen varias de las características llamativas de estas fiestas: vestido desenfadado, tocado con el pileus, juego de dados permitido, premios y regalos en el banquete, borrachera y francachela. Los ciudadanos se quitan la toga  y se ponen un vestido suelto llamado síntesis de andar por casa, se ponen el pileus, lo que nos recuerda los disfraces y máscaras de carnaval, y máscaras

Marcial,  XIV,1;

[Al lector, sobre las Saturnales]

Mientras el caballero y el senador y señor se divierten vestidos de vaqueros*, y
mientras ponerse el pileo** le queda bien a nuestro Júpiter,  y el esclavo de la casa  no teme que el edil le vea agitando el cubilete***, aunque vea tan cerca los estanques helados****.  recibe la suertes alternativa del rico y del pobre*****: que cada uno dé su premio a su invitado. “Son bagatelas y fruslerías  o incluso  algo de menos valor que eso si lo hubiera”. ¿Quién no lo conoce? ¿O quién niega cosas tan manifiestas? Pero, ¿qué voy a hacer más interesante, Saturno, en estos días húmedos******, que tu propio hijo te ha concedido en lugar del cielo?******* ¿Quieres que escriba sobre Tebas o Troya o a la malvada  Micenas?2973 —“Me dices, juega a las nueces”.
—Pues yo no quiero perder mis nueces.

Notas:
* la síntesis era una prenda informal para andar por casa que es la habitual en las Saturnales
** Hasta el mismo Domiciano se ponía el pileo, símbolo de la libertad de estos días
*** En estos días estaba permitido el juego, prohibido el resto.
**** Una broma de estos días consistía en arrojar a alguien al lago, al pilón helado
***** alternaban los regalos del banquete valiosos con los ridículos
****** por las borracheras
******* Porque Júpiter destronó a Saturno

Synthesibus dum gaudet eques dominusque senator
Dumque decent nostrum pillea sumpta Iovem;
Nec timet aedilem moto spectare fritillo,
Cum videat gelidos tam prope verna lacus:
Divitis alternas et pauperis accipe sortes:
Praemia convivae dent sua quisque suo.
'Sunt apinae tricaeque et si quid vilius istis.'
Quis nescit? vel quis tam manifesta negat?
Sed quid agam potius madidis, Saturne, diebus,
Quos tibi pro caelo filius ipse dedit?
Vis scribam Thebas Troiamve malasve Mycenas?
'Lude,' inquis, 'nucibus'. Perdere nolo nuces.

 

Las referencias de Marcial, que como dije dedicó un libro entero a los regalos de las Saturnales, el XIV, además de las citadas, son numerosas, todas llenas de ingenio y mordacidad. Si alguien tiene curiosidad las encontrará en 2,85/ 4.88/ 5.19/ 5.84/7.53/10.29/11.2/  11.15/12.81/14.182

Suetonio, Vida de Augusto, 75

Celebraba los días de fiesta y solemnes  con gran suntuosidad  y a veces sólo con simples  juegos. Para las Saturnales y cuando le apetecía en cualquier ocasión,  unas veces  distribuía regalos, vestidos, objetos de oro y  plata, otras veces monedas de todas las acuñaciones, incluso  antiguas del tiempo de los reyes y extranjeras, a veces simplemente una tela basta, esponjas, espátulas*, pinzas y otros objetos de este tipo, con etiquetas  oscuras y de doble sentido. Solía  también poner en venta, durante  la cena, lotes  de objetos de valor muy desigual y pinturas en madera vueltas del revés,  para frustrar o cumplir según la incierta casualidad las esperanzas  de los compradores. Del mismo modo organizaba subastas en cada una de las mesas  y cada uno  comunicaba sus ganancias y sus pérdidas.

(Nota: rutabula tiene un doble significado con el que juega Augusto, porque significa también “miembro viril”.)

Festos et sollemnes dies profusissime, nonnumquam tantum ioculariter celebrabat. Saturnalibus, et si quando alias libuisset, modo munera diuidebat, uestem et aurum et argentum, modo nummos omnis notae, etiam ueteres regios ac peregrinos, interdum nihil praeter cilicia et spongias et rutabula et forpices atque alia id genus titulis obscuris et ambiguis. solebat et inaequalissimarum rerum sortes et auersas tabularum picturas in conuiuio uenditare incertoque casu spem mercantium uel frustrari uel explere, ita ut per singulos lectos licitatio fieret et seu iactura seu lucrum communicaretur.

Otras referencias  pertinentes las podemos encontrar en Seneca: Epistolas a Lucilio. 18;   Plinio: Epistolas. IV 9; Servius: Ad Virgili  Aeneidam, III, 407.; Tacito: Annales XIII, 15; Arriano: Dissertatines.Epictet. I, 25; Luciano de Samosata:  Saturnalia, 4

  Todas las clases sociales participaban de la fiesta y las calles se llenaban de gente que gritaba “Io Saturnalia”, “viva las Saturnales” y ofrecían sacrificios con la cabeza descubierta; los amigos se intercambiaban regalos; entre los más humildes el regalo más común son velas de cera (cerei), quefueron probablemente empleados como se emplean ahora los moccoli o moccoletti  en la última noche del carnaval italiano. El valor material podía ser escaso, pero su significado simbólico y religioso era evidentemente muy importante para la consolidación de la sociedad. Las velas o cirios simbolizan la luz que acabo con la oscuridad del Caos y anuncia una nueva luz o nuevo año.

También Catulo hace referencia a los regalos y al día de fiesta en su poema  14:
…..
¡Grandes  dioses,  qué  horrible y execrable 
librito! Sin duda tú se lo enviaste
a tu querido  Catulo para que muera
a lo largo de este día,
el dia de los Saturnales,
el mejor de los días….

Di magni, horribilem et sacrum libellum!
Quem tu scilicet ad tuum Catullum
Misti, continuo ut die periret,
Saturnalibus, optimo dierum!

En resumen, en Las Saturnales encontramos elementos de nuestros actuales Carnaval y Navidad cristiana: celebración del final del año viejo y comienzo de uno nuevo, regeneración en consecuencia del tiempo y de la vida,  fiesta burlesca, ambiente desenfrenado que recuerda el Caos original;  inversión del orden social en la familia invirtiendo los papeles del amo y los esclavos por un día para finalmente volver todo al orden establecido al acabar la fiesta , cuando el Caos es otra vez un Cosmos o espacio organizado,  el banquete o cena, el intercambio de regalos, la inversión de las costumbres propia del carnaval, la permisividad para celebrar juegos de cartas prohibidos durante mucho tiempo por costumbres más rígidas (nótese como por ejemplo, en Semana Santa, próxima a los carnavales, se permitía un día o se era más tolerante con el juego de cartas argumentando piadosamente que se hacía en recuerdo del reparto de la túnica de Jesús por los soldados que lo tenían detenido…), el mercadillo con figuras de cerámica para regalo de juguetes a los niños.

Y en lo más profundo las fiestas cumplen la importante función social de reinaugurar permanentemente los ciclos naturales del tiempo y regenerar en coincidencia anual el orden social. Lo curioso es que hoy no vivimos con menos ardor e ilusión estos finales e inicios del ciclo anual, de la noche vieja y del día de año nuevo.

 

 

   
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