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NIHIL NOVUM SUB SOLE

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Si quieres amor, no hagas la guerra

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El amor y la guerra parecen incompatibles, al menos para las mujeres griegas

¡Qué duda cabe de que es más saludable  y beneficioso  hacer el amor que hacer  la guerra! Pero desgraciadamente  las guerras son muy frecuentes y tan antiguas como  el  hombre. Frente a la guerra sólo existe la paz, pero con demasiada frecuencia  se ha impuesto la acrítica y contundente opinión que encierra la sentencia latina “si vis pacem, para bellum = si quieres la paz,  prepara la guerra”.  Si alguien prepara la guerra, acabara declarándola a su adversario.

En contra de la guerra se han celebrado a lo largo de la historia acuerdos, reuniones y congresos innumerables con escaso éxito. Sin duda los movimientos antibélicos más coherentes son las propuestas pacifistas, algunas muy antiguas. Posiblemente la más llamativa táctica pacifista es la llamada “huelga sexual” por la que las mujeres organizadas niegan todo contacto sexual a sus parejas masculinas, protagonistas y causantes de los enfrentamientos, machos guerreros a los que sirven de descanso.

En los últimos tiempos hemos visto algunas huelgas de este tipo, que han obtenido indudables éxitos. Así en Liberia, en el año 2003 Leymah Gbowee consiguió que se hiciera la paz después de una guerra civil de más de 14 años; entre las medidas que ella y las mujeres de su asociación llevaron a cabo estaba la “huelga sexual”. En el año 2009 los medios de comunicación nos informaron de huelgas similares en Kenia o en Turquía, en este caso  para obligar a sus maridos a tomarse en serio el abastecimiento de agua. En Colombia en diversas ocasiones, las mujeres han intentado poner fin a la violencia de los hombres con este método pacífico. Incluso en la Bélgica europea del año 2011 la senadora socialista flamenca Marleen Temmeran propuso una huelga sexual para presionar a los hombres a formar Gobierno (la diversa Bélgica llevaba 241 días sin acuerdo de las fuerzas políticas).

Pero también en esto los griegos fueron pioneros y nos marcaron el camino. En la Antigua Grecia tuvo lugar la larga Guerra del Peloponeso, que enfrentó durante casi 30 años a las dos ciudades o polis más poderosas, Atenas y Esparta, cada una con sus aliados. En el año 411 antes de Cristo llevaban ya veinte años de guerra y la destrucción y ruina eran generales. Aristófanes, cuyas comedias retratan y enjuician la sociedad de su tiempo, representó una obra contra esta guerra entre griegos, Lisístrata. El propio nombre significa “la que disuelve  el ejército” ( de λύω, lýō,,“disolver” y στρατός, stratós, “ejército).

Las mujeres en Grecia pintan poco en la vida política y social, pero  Aristófanes nos pinta, con cómica exageración,  una especie de mundo al revés, en el que son las mujeres, más sensatas que los hombres, las que pueden  conseguir la paz y acabar con las luchas que enfrentan a sus maridos y amantes utilizando un arma pacífica que ellas tienen. La ateniense  Lisístrata propone a sus compañeras atenienses y lacedemonias declarar una “huelga sexual” por la que se nieguen a mantener relaciones sexuales con sus maridos y dejen de ocuparse de las tareas del hogar mientras continúe la guerra.

Toda la obra está salpicada de referencias léxicas, juegos de palabras y metáforas sexuales de saludable comicidad. El plan de Lisístrata, que aceptan otras mujeres,  es bien simple:

si permanecemos en nuestras casas bien empolvadas, vestidas con nuestras túnicas transparentes de Amorgos, y nos paseamos desnudas con el delta depilado, nuestros hombres se empalmarán y querrán cubrirnos, pero si nosotras no aceptamos y nos abstenemos, estoy segura de que firmarán la tregua rápidamente”. 

A propuesta de Lisístrata, atenienses y lacedemonias hicieron un serio juramento ante una jarra de buen vino:

LISÍSTRATA. Tocad  la copa todas, Lampito, y que una en  nombre de las demás repita exactamente lo que yo diga. Declarad esto conmigo  bajo juramento  y  mantenedlo con firmeza: «Ningún hombre, ni amante, ni marido»...
CALONICA. «Ningún hombre, ni amante, ni marido»..
LISÍSTRATA. ...«se acercará a mí empalmado». Repítelo.
CALONICA. ... «se acercará a mí empalmado». ¡Ay, ay!, Lisístrata, se me doblan  las rodillas.
LISÍSTRATA. « Pasaré el tiempo en mi casa sin mi toro»
CALONICA «Pasaré el tiempo en mi casa sin mi toro»...
LISÍSTRATA.... «con mi vestido color de azafrán,  bien arreglada»...
CALONICA. ... «con mi vestido color de azafrán,  bien arreglada»...
LISÍSTRATA.... «para que mi marido se ponga caliente al rojo vivo»...
CALONICA. ... «para que mi marido se ponga caliente al rojo vivo»...
LISÍSTRATA.... «pero no le haré caso a mi marido de buena gana».
CALONICA. ... «pero no le haré caso a mi marido de buena gana».
LISÍSTRATA. «Y  si me obliga a la fuerza en contra de mi voluntad»...
CALONICA. «Y si me obliga a la fuerza en contra de mi voluntad»...
LISÍSTRATA.... «cederé  de mala gana, pero no le acompañaré  en sus meneos».
CALONICA. ... «cederé de  mala gana, pero  no le acompañaré  en sus meneos».
LISÍSTRATA. «No levantaré hacia el techo mis zapatillas persas».
CALONICA. «No levantaré hacia el techo mis zapatillas persas».
LISÍSTRATA. «Ni como una leona  me pondré a cuatro patas  encima del rallador de queso»
.CALONICA «Ni como una leona  me pondré a cuatro patas  encima del rallador de queso».
LISÍSTRATA. «Si mantengo con firmeza estas acciones, que beba yo de esta copa»...
CALONICA. «Si mantengo con firmeza estas acciones, que beba yo de esta copa»..
.LISÍSTRATA. «Pero si no las cumplo,  que esta copa se llene de agua ».
CALONICA. «Pero si no las cumplo,  que esta copa se llene de agua».
LISÍSTRATA. ¿Juráis  todas vosotras que estáis de acuerdo en esto conmigo?
TODAS. Sí, por Zeus.

Y así ocurrió, como Lisístrata había previsto (en la ficción del teatro tan sólo), no sin superar numerosas dificultades que la empresa planteaba incluso a las propias mujeres.

Aristófanes no ha sido olvidado: en 2003  se creó el Lysístrata Proyect, a favor de la paz y se leyó simultáneamente en más de 40 países la famosa obra de Aristófanes. Una vez más el teatro más vivo y auténtico es el que sirve a la sociedad. 
 

   
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