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1001 hechos, dichos, curiosidades y anécdotas del mundo antiguo

¿Por qué al dedo anular los antiguos le llamaban también dedo del médico?

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Cada uno de los dedos de la mano tiene un nombre propio formado a partir de su posición, de sus dimensiones o de su función. Así se llama pulgar al más fuerte, índice al segundo, medio al tercero, anular al cuarto y meñique al quinto y más pequeño.

Al cuarto dedo, al anular, también se le llamaba en la Antigüedad “digitus medicinalis, digitus medicus”.  Esto merece una explicación o al menos la aproximación a una explicación, porque no es una denominación evidente por sí misma. ¿Qué relación puede haber entre el cuarto dedo y la medicina?

San Isidoro, en sus Etimologías XI, 1, 70-71 nos explica estos nombres:

Del hombre y sus partes
….
El cuarto anular, porque en él se lleva el anillo. Recibe también el nombre de medicinal, porque con él aplican los médicos los ungüentos.

De homine et partibus eius
Quartus anularis, eo quod in ipso anulus geritur. Idem et medicinalis, quod eo trita collyria a medicis colliguntur.

Véase en este mismo blog el artículo "Los nombres de los dedos": http://es.antiquitatem.com/nombre-de-los-dedos-digito-san-isidoro

Así que al cuarto se le llama “anular”, de “anularis” y éste de “anulus”, anillo, (en latín también honestus y medicus) porque en él según dice S. Isidoro se lleva el anillo.

"Anillo" procede del latín  anĕllus,(anillito) diminutivo de  anulus (anillo)  y este a su vez de anus, aro, anillo, de forma circular). Resulta evidente, pues,  por qué se llama “ano”  al “Orificio en que remata el conducto digestivo y por el cual se expele el excremento” (Diccionario RAE)..

Aulo Gelio nos ofrece una explicación peregrina y por supuesto acientífica de por qué los antiguos llevaban en este dedo el anillo:

Aulo Gelio, X,11:

¿Cuál es la razón por la que no sólo los antiguos griegos sino también los romanos llevaron el anillo en el dedo que en la mano izquierda está más cercano al dedo meñique?.

Se nos ha transmitido que  los antiguos griegos llevaron el anillo en el dedo de la mano izquierda más cercano al meñique. Dicen que también los hombres romanos lo hicieron así frecuentemente. Apión, en su libro sobre “Cuestiones Egipcias” dice que esta es la causa de este hecho: el que al cortar y abrir los cuerpos humanos, como fue costumbre en Egipto, lo que los griegos llaman anatomías (disecciones), se descubrió un nervio muy fino solo desde este dedo del que estamos hablando, que se dirigía y llegaba al corazón del hombre;  por ello no pareció desacertado decorar precisamente con tal honor ese dedo que parecía estar  ligado y como conectado con la fuerza principal  del corazón.

Quae eius rei causa sit, quod et Graeci veteres et Romani anulum hoc digito gestaverint qui est in manu sinistra minimo proximus.

Veteres graecos anulum habuisse in digito accepimus sinistrae manus qui minimo est proximus. Romanos quoque homines aiunt sic plerumque anulis usitatos. Causam esse huius rei Apion in libris Aegyptiacis hanc dicit, quod insectis apertisque humanis corporibus, ut mos in Aegypto fuit, quas Graeci ἀνατομάς appellant, repertum est nervum quendam tenuissimum ab eo uno digito de quo diximus, ad cor hominis pergere ac pervenire; propterea non inscitum visum esse eum potissimum digitum tali honore decorandum, qui continens et quasi conexus esse cum principatu cordis videretur.

Nota: El Apión al que se refiere Gelio es también el que nos cuenta la famosa historia de Androcles y el león en Gelio, 5,14; véase http://es.antiquitatem.com/androcles-y-el-leon-fabula-gelio

Plutarco también trató este asunto en sus Cuestiones  simposiacas ( o convivales) 4,8, pero sólo conservamos el título de este capitulo.

San  Isidoro en Etimologías XIX, 32,2  se refiere también a esta creencia tan extendida en la Antigüedad como acientífica y falsa:

Los hombres en un principio llevaron los anillos en el cuarto dedo a partir del pulgar, porque por él corre una vena que llega hasta el corazón, y los antiguos pensaron que era preciso señalarla y adornarla demanera especial.

Anulos homines primum gestare coeperunt quarto a pollice digito, quod eo vena quaedam ad cor usque pertingat, quam notandam ornandamque aliquo insigni veteres putaverunt.

Macrobio repite y amplía la explicación de Aulo Gelio, siendo asunto de la conversación o diálogo de los invitados que celebran el banquete de la fiesta de las Saturnales. Al final de este artículo puede leerse el texto amplio de Macrobio. Debía parecer al dialogante la explicación tan peregrina que al final deja  la solución en manos de cada cual.

Macrobio dice además que los egipcios expresan con este dedo el número 6, que es un número perfecto. ¿Por qué Macrobio llama al 6 número perfecto?

Un número perfecto es un número natural que es igual a la suma de sus divisores propios positivos, sin incluirse él mismo.  Así, 6 es un número perfecto porque sus divisores propios son 1, 2 y 3; y 6 = 1 + 2 + 3.  Los siguientes números perfectos son 28, 496 y 8128.

A los antiguos les gustaba enormemente jugar con estas relaciones y otras muchas más.

El mismo Macrobio nos lo explica en su Comentario al “sueño de Escipión”, Libro I, 6, 12

El seis, que cuando se une con el uno, hace el siete; es de variada y múltiple reverencia y  poder.  En primer lugar, porque es el único de todos los números dentro de los diez que resulta (de la suma) de sus partes. Pues tiene  una mitad y un tercio y un sexto, y su mitad es tres, su tercio dos, su sexto uno, y todos juntamente  hacen seis”

Pero la cuestión de verdadero  interés es averiguar por qué le llamaban a este dedo también “medicinalis” o “dedo de médico”, como nos informa Macrobio en el pasaje leído y recoge también San Isidoro.

Pues bien, “dedo médico” no es sino la traducción del nombre griego del dedo anular ἰατρικός  δάκτυλος “iatrikós dáktylos”.  Así que al cuarto dedo se le llama “dedo médico” tanto en latín como en griego. Es muy posible que la denominación latina sea una traslación de la griega.

La referencia más antigua a los orígenes del nombre se encuentra en Galeno, en su  Eisagoge,  que dice lo siguiente:

«... este es seguido por el  dedo próximo al del medio,   que está dedicado a los médicos (toiv iatroiv anakeimenov) ...»

Conviene aclarar que en la Antigüedad estaba muy extendida la  creencia en la relación del dedo anular con el corazón o con algunas enfermedades; teoría que extendieron los médicos de Alejandría. Piensan que los nervios o venas proceden del corazón por su importancia como centro de la vitalidad y del poder creador;  piensan que  la fuerza vital originada en el corazón se puede concentrar en el dedo. En algunos lugares incluso se piensa  en la asociación entre el dedo anular de la mano izquierda , el poder generativo y el principio de maternidad.

Esto nos puede chocar y parecer un tanto raro, pero ¿no son muchos quienes establecen actualmente alguna relación entre las dimensiones de los dedos y las dimensión  del pene  o miembro viril? ¿y no es más llamativo que algunos de quienes sostienen esta creencia la pretendan fundamentar en  la acción que los andrógenos producen sobre los apéndices de diverso tipo? ¿Y qué decir de quienes son capaces de leer en la mano el pasado, el presente y el futuro de una persona?

Se le llama así, dicen,  porque es el dedo que se emplea para preparar los potingues médicos y para aplicarlos a los enfermos.

Nos dice, por ejemplo, Plinio en su Naturalis Historia, XXX, (34) 108:

Se indica que una araña cura los forúnculos: una araña colocada sin pronunciar su nombre, y  retirada  al cabo de tres días; una musaraña a la que se le deja morir colgada, sin que deba tocar la tierra, pasándola tres veces alrededor del forúnculo, mientras que el curador y el enfermo escupen tres veces; con excremento de pollo, sobre todo el rojo, sobre todo el reciente mojado en vinagre; el estómago de una cigüeña cocido en vino, moscas en número impar frotadas con el dedo médico (digito medico), la excrecencia de las orejas de los carneros, sebo viejo de oveja con ceniza de cabello de mujer, sebo de carnero con polvo de piedra pómez y sal en igual peso.

Furunculis mederi dicitur araneus, priusquam nominetur, inpositus et tertio die solutus, mus araneus pendens enecatus sic, ut terram ne postea attingat, ter circumlatus furunculo, totiens expuentibus medente et cui is medebitur, ex gallinaceo fimo, quod est rufum, maxime recens inlitum ex aceto, ventriculus ciconiae ex vino decoctus, muscae inpari numero infricatae digito medico, sordes ex pecudum auriculis, sebum ovium vetus cum cinere capilli mulierum, sebum arietis cum cinere pumicis et salis pari pondere.

Pero el autor LászloA. Magyar, en su artículo Digitus medicinalis. The Etymology of the Name, en Actes du XXXII Congrés International d’histoire de Medicine, Ambres 1990, pat.175-179,  ofrece una explicación ciertamente interesante. Piensa que el cuarto dedo, el dedo medicinalis, es un dedo con poderes mágicos.

Ciertamente, la palabra “medicus, medicinalis” deriva de”medeor”, verbo latino que significa sanar, curar y antiguamente “sanar mediante la magia”, como atestigua por ejemplo A. Ernout Meillet en su famoso Dictionaitr etymologique de la langue latine, al definir el ´termino “medeor” cuando dice textualmente:

Medico y sus derivados medicus, medicamen (-mentum) tienen frecuentemente el sentido de “sanar mediante la magia”, y como el griego φάρμακον (pharmakon)  han tomado el sentido de “envenenar”, cf. cat. Metzina, veneno.

Medico et ses dérivées medicatus, medicamen, (-mentum) ont souvent le sens de “guérir par la magie”, etcomme le gr.  φάρμακον  (farcamon)  ont  pris le sens de “empoisonner”, cf.cat. metzina, “poison”

Pharmakon en griego también significa veneno y hechizo.

Así que el “dedo anular” habría sido en su momento un dedo mágico, utilizado precisamente para sanar.

De medeor   provienen “remedium” y otros muchos derivados. Por otra parte esta raíz indoeuropea existe en numerosas lenguas también con el significado de “pensar, reflexionar, juzgar, medir, pesar…”; meditar es el significado del verbo latino “meditor”,  que es precisamente el iterativo de “medeor” con este significado de “pensar”.

Así que el “médico”, que medica o sana con la magia, en realidad  es un “médium”, mediador intermediario entre la persona enferma y los espíritus o las fuerzas poderosas de la divinidad o de la naturaleza.

Silio Itálico, por ejemplo, en  Punica III. 300 llama a los  magos  Medicum vulgus :

Metieron ruido con sus armas los Marmáridas, gente de poderes mágicos, con cuyo encantamiento las serpientes se olvidan del veneno, y con cuyo contacto las Cerastas se quedan tranquilas.

Nota: Cerastae son las Erinias, monstruo mitológico con cabellos de serpientes

Marmaridae, medicum uulgus, strepuere cateruis,
ad quorum cantus serpens oblita ueneni,
ad quorum tactum mites iacuere cerastae.

La palabra alemana Arzt signficia “médico”, pero originariamente  también mago;  la palabra griega  iatros tiene  connotaciones similares.

Por otra parte el anillo es el más importante símbolo mágico del poder, símbolo de la relación entre la vida y la muerte. Así que la cuestión estriba en determinar si el cuarto dedo es mágico porque lleva el anillo o lleva el anillo porque es mágico. Aa la vista de lo comentado, parece que lleva el anillo precisamente porque es mágico.

El nombre completo y explicativo, pues, debería ser “dedo mágico del anillo” o “dedo del anillo mágico

Por otra parte el tema de la medicina y su relación con la magia,  la religión y los templos se merece uno o varios artículos. Piénsese en los santuarios repletos de exvotos o lugares aun hoy de peregrinación buscando la salud del cuerpo.

Texto de Macrobio  Saturnales, 7, 13, 6-16

Dicho esto, Avieno recogió de la mesa el anillo que de repente  se le había caído del dedo meñique de la mano derecha. Y como se le preguntara por los presentes  por qué se lo había colocado preferentemente en la otra mano y dedo, no destinados para llevarlos, les mostró la mano izquierda, un tanto  hinchada a causa de una herida.

De aquí le surgió a Horo la ocasión de hacer una pregunta, y dijo:  -Dime, Disario, (pues todo lugar del cuerpo atañe al conocimiento del médico, y tú has alcanzado un conocimiento incluso más allá de lo que exige la medicina), explícame, digo, por qué el común asentimiento ha convencido a todos de que el anillo hay que llevarlo en el dedo que está junto al meñique, que también se llama “dedo médico” y sobre todo en la mano izquierda?

Y Disario: Sobre esta cuestión me había llegado de Egipto cierta conversación , que yo dudaba de de llamar una fábula o un relato verdadero, pero cuando más tarde consulté los libros de anatomía descubrí la verdad: un cierto nervio que arranca del corazón, va directo hasta el  dedo de la mano izquierda más próximo al meñique, y allí se mezcla con los restantes nervios de ese mismo dedo. Y por eso les pareció a los antiguos que ese dedo debía ser rodeado por un anillo como una corona.
Y Horo dice: Hasta tal punto es verdad que los egipcios opinan así como dices, que yo, cuando vi en un templo a sus sacerdotes, a los que llaman profetas, que untaban alrededor de cada una de las imágenes este dedo con perfumes preparados y pregunté el motivo de esto, aprendí lo que ya he dicho sobre este nervio porque me lo contó el principal de esos sacerdotes y además aprendí el número que por medio de él se expresa.

Pues cuando está doblado este dedo indica el número seis, que es en todos los sentidos pleno, perfecto y divino. Las causas por las que este número es pleno, él lo explico de muchas formas: yo ahora las dejo aparte como menos adecuadas a la conversación actual. Estas son las cosas que conocí en Egipto, el país más conocedor de todas las materias divinas, sobre por qué el anillo se coloca preferentemente en este dedo.

En medio de esta discusión dijo Cecina Albino: Si vosotros estáis de acuerdo, puedo referiros directamente lo que recuerdo que sobre esta cuestión leí en Ateyo Capitón, uno de los mayores expertos en derecho pontifical. Determinando este que era contrario al derecho divino grabar imágenes de los dioses en los anillos, llegó hasta el punto de que no calló por qué el anillo se lleva en este dedo y en esta mano.

Dijo: “Los antiguos llevaban consigo un anillo no por adorno sino para sellar. Por eso no les estaba permitido tener más que uno, y a nadie sino a la persona libre, porque sólo a ellos les correspondía la confianza que implicaba el sellado. Por eso los esclavos no tenían el derecho de llevar anillos. En el material del anillo, fuera de hierro o de oro,  se imprimía una figura, y se llevaba como cada uno quería, en cualquiera de las manos y en cualquier dedo.

Luego, dijo,  en tiempos de lujo, comenzó la costumbre de grabar los sellos en piedras preciosas; toda esta imitación entre unos u otros  llegó al punto de que se vanagloriaban  del aumento de precio con el que compraban las piedras para grabarlas. Desde entonces se evitó el uso de los anillos en la mano derecha, que está muy ocupada y se pasara a la izquierda, que está más ociosa, para que las piedras preciosas no se rompieran  con el frecuente movimiento y ocupación de la mano derecha.

Dijo, en la propia mano izquierda se eligió el dedo más cercano al meñique  como más adecuado que los otros para entregarle anillos tan preciosos. Pues el pulgar, que recibe el nombre del hecho de que es fuerte, ni está en reposo en la izquierda ni esta nunca en menos actividad que la mano entera; por eso, dijo, entre los griegos se le llama  ἀντίχειρ (antijeir, antemano) como si fuera otra mano.
  Ahora bien, el dedo próximo al pulgar les parecía desnudo, y sin la protección de un opuesto,  pues el pulgar  es tan pequeño que apenas rebasa la raíz del otro. Evitaron el del medio y el meñique, dijo, como inadecuados, el uno por su magnitud y el otro por su pequeñez y fue elegido el que está encerrado por ambos y tiene menos actividad y por tanto es el más adecuado para conservar el anillo.

Esto es lo que contiene el texto pontifical: que cada uno, según quiera, siga la opinión etrusca o la egipcia.

His dictis anulum Avienus de mensa rettulit qui illi de brevissimo dexterae manus digito repente deciderat: cumque a praesentibus quaereretur, cur eum alienae manui et digito, et non huic gestamini deputatis potius insereret, ostendit manum laevam ex vulnere tumidiorem. Hinc Horo nata quaestionis occasio, et: Dic, inquit, Disari (omnis enim situs corporis pertinet ad medici notionem, tu vero doctrinam et ultra quam medicina postulat consecutus es), dic, inquam, cur sibi communis adsensus anulum in digito qui minimo vicinus est, quem etiam medicinalem vocant, et manu praecipue sinistra gestandum esse persuasit?  Et Disarius: De hac ipsa quaestione sermo quidam ad nos ab Aegypto venerat, de quo dubitabam fabulamne an veram rationem vocarem: sed libris anatomicorum postea consultis verum repperi, nervum quendam de corde natum priorsum pergere usque ad digitum manus sinistrae minimo proximum, et illic desinere inplicatum ceteris eiusdem digiti nervis, et ideo visum veteribus ut ille digitus anula tamquam corona circumdaretur.  Et Horus: Adeo, inquit, Disari, verum est ita ut dicis Aegyptios opinari, ut ego sacerdotes eorum, quos prophetas vocant, cum in templo vidissem circa deorum hunc in singulis digitum confectis odoribus inlinere et eius rei causas requisissem, et de nervo quod iam dictum est principe eorum narrante didicerim, et insuper de numero qui per ipsum significatur. 10 Conplicatus enim senarium numerum digitus iste demonstrat, qui omnifariam plenus perfectus atque divinus est. Causasque, cur plenus sit hic numerus, ille multis adseruit: ego nunc ut praesentibus fabulis minus aptas relinquo. Haec sunt quae in Aegypto divinarum omnium disciplinarum compote, cur anulus huic digito magis inferatur, agnovi.  Inter haec Caecina Albinus: Si volentibus vobis erit, inquit, in medium profero quae de hac eadem causa apud Ateium Capitonem pontificii iuris inter primos peritum legisse memini: qui cum nefas esse sanciret deorum formas insculpi anulis, eo usque processit ut et cur in hoc digito vel in hac manu gestaretur anulus non taceret.  Veteres, inquit, non ornatus sed signandi causa anulum secum circumferebant. Unde nec plus habere quam unum licebat, nec cuiquam nisi libero, quos solos fides deceret quae signaculo continetur: ideo ius anulorum famuli non habebant. Inprimebatur autem sculptura materiae anuli, sive ex ferro sive ex auro foret, et gestabatur, ut quisque vellet, quacumque manu, quolibet digito.  Postea, inquit, usus luxuriantis aetatis signaturas pretiosis gemmis coepit insculpere: et certatim haec omnis imitatio lacessivit ut de augmento pretii quo sculpendos lapides parassent gloriarentur. Hinc factum est ut usu anulorum exemptus dexterae, quae multum negotiorum gerit, in laevam relegaretur, quae otiosior est, ne crebru motu et officio manus dexterae pretiosi lapides frangerentur.  Electus autem, inquit, in ipsa laeva manu digitus minimo proximus quasi aptior ceteris cui commendaretur anuli pretiositas. Nam pollex, qui nomen ab eo quod pollet accepit, nec in sinistra cessat, nec minus quam tota manus semper in officio est: unde et apud Graecos ἀντίχειρ, inquit, vocatur quasi manus altera.  Pollici vero vicinus nudus et sine tuitione alterius adpositi videbatur: nam pollex ita inferior est ut vix radicem eius excedat. Medium et minimum vitaverunt, inquit, ut ineptos, alterum magnitudine, brevitate alterum, et electus est qui ab utroque clauditur et minus officii gerit et ideo servando anulo magis accommodatus est.  Haec sunt quae lectio pontificalis habet: unusquisque, ut volet, vel Etruscam vel Aegyptiam opinionem sequatur.

   
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